23 mayo 2009

Contagiando mi locura


Hace un par de semanas, mi hermana y 13 amigos más vinieron a Islandia de viaje. Le dieron la vuelta a la isla en una furgoneta enooorme, y yo les acompañé la mitad del viaje, hasta Egilstadir, pues el trabajo no me lo permitía más. 
Y es alucinante ver Islandia a través de los ojos de los que la descubren por primera vez...
Ver su felicidad absoluta al empezar cada día un tramo nuevo del viaje por esta tierra inimaginable... Y sus caras de asombro al descubrir sus maravillas, cada vez diferentes y que cada vez se superan... 
Después de varios años hablando de esta isla con toda mi euforia, es un placer sentirse comprendida por más gente. Ya no me siento como una loca obsesionada junto con Borja,... Islandia es así, no soy yo, Islandia vuelve loco... 
Ahora tengo en España a 14 pequeños obsesos con La Isla, que cada día la recuerdan y la añoran...
La magia de los parajes, la solitaria y extraña forma de vida en los pueblos y granjas, las estancias en lugares como Ósar o Húsey.... siempre Húsey...Húsey...Húsey... El mundo entero, con todos sus problemas y su tecnología y sus comodidades, me sobra cuando estoy en Húsey, y me quedaría allí de por vida... ¡Cómo envidio a Örn!!! 
Islandia te abre una parte del cerebro que tenemos dormida. Una vez despierta, no puedes apagarla de nuevo, y siempre querrás regresar para sentir ese cosquilleo en todo el cuerpo... 

Pero esta experiencia también me ha servido para observar cuán españoles somos los españoles... Para bien, y para mal...
Para bien por que la alegría y el optimismo de un español, por norma general, es mayor que la de cualquier otro europeo, pero más aún cuando van empandillados... Una broma tras otra, una risa tras otra... Ni siquiera los grupos de islandeses de 15 ó 17 años se comportan así, (siempre tan serios...). Los españoles llevamos en la sangre la cultura del cashondeo. Cualquier excusa y momento es bueno para bromear y hacer reir... Siempre riendo, siempre riendo... y eso es bueno. Al menos para mí, es la sal de la vida... 
Lo malo es... ¡¡¡lo escandalosos que somos!!! Nuestro tono de voz, nuestro gusto por gritar aunque no sea necesario, nuestras onomatopeyas y nuestra costumbre de hablar todos a la vez, y de hacer callar al otro aumentando nuestro tono de voz... Hemos sido la pesadilla de los viajeros que coincidían con nosotros en los hostels. No les hemos dejado dormir, y hemos invadido los espacios comunes haciéndolos nuestros. Cierto es que éramos 15, y que si estábamos en un salón o en la cocina, lo llenábamos todo... Pero pegar gritos desde una punta de la casa a la otra también es invadir el espacio... Realmente, no tiene una excesiva importancia, pues todos estábamos de vacaciones, pero deja claro ese desorden ordenado que vivimos en España y que tanto nos diferencia de los demás europeos. 
Al final, todo ha salido a la perfección, pero a base de gritar y gritar, para hacerme oír entre un gallinero de conversaciones. Ha sido mmmmmuy divertido, para nosotros, claro... 
Mi conclusión al respecto, es que la fiesta es inherente al español, y que la seriedad se restringe a las cosas realmente serias. Todo lo demás es objeto de cachondeo. Y está comprobado que la vida puede vivirse así, pues España es la octava, novena o décima potencia mundial, y tenemos más fiestas que nadie... :D  
Va por vosotros, chicos:   ¡¡¡Soooomos una manada de Peeeipos....!!!!   ¡Viva España!!!!   Jajajajajajaja...!!!!

16 mayo 2009

Bless, bless, nótt...


Desde hace unos días, ya no existe la noche en Islandia... Adiós, noche!
Tras haber sufrido un par de meses de oscuridad, donde la noche duraba casi 20 horas, hemos pasado, sin apenas darnos cuenta, al día perpetuo, y con ello, a la perpetua actividad... 
Cuesta meterse en la cama cuando, en el momento que debes dormir, comienza a dar el sol en tu ventana...
Mi habitación está orientada hacia el norte total. Durante el invierno, ni un rayito de sol se colaba por mi ventana. Tanto quejarme de su falta, que parece que me ha oído, y ha decidido que la noche es el mejor momento para visitarme. Desde 9 de la "tarde" hasta las 7 de la mañana se pasea frente a mi ventanal... A ver quién es el guapo que se acuesta así!!! 
Hay mucha menos luz en mi habitación durante el día que por la noche...ufff!!! 
Y todo aquello que siempre había oido de los islandeses sobre su hiperactividad veraniega, lo estoy sufriendo en mis propias carnes... Me cuesta meterme en la cama, me cuesta dormirme, y cuando abres un ojo en medio de la "noche" y ves que hay tanto sol como a las 12 del medio día en España, pues te planteas levantarte y darte un paseo, ponerte en marcha..., de todo menos dormir...
Esta semana no he pasado de las 5 horas de sueño al día, y realmente no me encuentro cansada. Creo que cuando vuelva a España, pasaré dos dias durmiendo sin parar para compensar...  
Pero como todo, también tiene su parte buena. Y es que las luces de la noche no tienen comparación. Que mi ventana dé al norte me permite disfrutar de unos paisajes espectaculares. Cada rato cambia la dirección de la luz, la iluminación de las nubes, los colores de las montañas y del mar... El cielo se pone de todos los colores posibles, menos negro. En lo más bajo del horizonte aparece un rojo fuego, seguido de todas las tonalidades de naranja y amarillo, hasta llegar, incomprensiblemente, a un azul tan intenso como el de la base de una llama, un azul encendido, en miles de intensidades. 
Aparece una extraña calma, una quietud sobrenatural, como si la paz hubiese llegado al mundo de golpe y todos se hubiesen echado a dormir menos tú...
Me gustaría dormir de día y estar despierta durante la noche, para no perderme ese espectáculo sobrenatural. 
Me gusta pensar que esa luz que me ilumina de madrugada, está haciendo levantarse a los chinos, a los australianos, a los indios, a la gente que está del otro lado del mundo. Gente que está tan lejos y que puede mirar el mismo sol que yo, al mismo tiempo... 

Y sí, lo de la hiperactividad es cierto. Durante el invierno, la ciudad se paraba a las 8 ó 9 de la noche, los coches dejaban de pasar de golpe, no se oía ni un murmullo. Ahora es diferente. Puedes ver gente paseando al perro a las 4 de la mañana, o en bici, o en coche (¿dónde irán...?). 
Mi compañero de piso islandés es buena prueba de ello... Hace varios días que no le veo, sólo le oigo, porque llega a casa muy de madrugada y a las 7 se levanta y se va de casa. Tiene las pilas cargadas por todo lo que ha dormido y dormitado en el oscuro invierno. 
Es un oso, que despierta con la primavera. Y así me siento yo un poco también. 

24 abril 2009

Me gusta...

Como prometí en la última entrada, voy a contar cosas buenas, que haberlas, haylas...

Me gustan las duchas. Poder ducharte durante quince minutos sin pensar en el agua que gastas. Abrir el grifo y que salga algua caliente, muy caliente, sin tener calentador en casa. Abrir el agua fría y que salga algua mineral, y tan fría como salida de la nevera. 
Me gusta la puntualidad de los autobuses urbanos. Son tan puntuales que a veces tienen que parar un par de minutos en una parada porque van adelantados. 
Me gusta cómo respetan las señales de tráfico, y lo poco que corren con los coches. 
Me gusta la tranquilidad que se respira incluso en la ciudad. Los coches no pitan, la gente no grita, las obras apenas hacen ruido, no hay motos. 
Me gusta cómo la gente cuida los espacios comunes. Cómo cuidan los jardines de sus casas y cómo las iluminan con guirnaldas de lucecitas durante el oscuro invierno. 
Me gusta la poca burocracia que hay. Cómo en un sólo viaje a una oficina arreglas los papeleos que en España te llevarían más de una mañana. Que no hay colas en ningún sitio, y que dando tu kennitala (tu número personal), es suficiente para hacer cualquier gestión. 
Me gustan las piscinas, y cómo la gente se comporta en ellas. La impoluta limpieza de todas sus instalaciones y las comodidades que te ofrecen. Y su precio. 
Me gusta poder dejar la puerta de mi casa abierta, y no tener que sacar la llave cuando vengo de la calle con los guantes puestos. 
Me gusta que la gente deje los carritos con los bebés en la puerta de las tiendas y restaurantes, sin preocuparse por nada. 
Me gusta quitarme los zapatos para entrar en las casas, en el colegio donde trabajo y en muchos más lugares. 
Me gusta que esté prohibido fumar en ningún local, sea restaurante o bar de copas. Que llegues a casa y no te huela toda la ropa a tabaco. 
Me gustan los grandes ventanales de las casas, y en especial, el de mi habitación, con vistas al Esja y a la isla de Videy. Me gusta que la ventana de mi habitación esté rota para poder abrirla del todo y sacar la cabeza antes de acostarme, para ver si hay auroras. 
Me gusta la calefacción de las casas. Me gusta poder ir en manga corta por mi casa sin preocuparme de la factura. Me gusta ver nevar desde mi cuarto mientras yo estoy a 20 grados de temperatura. 
Me gusta que no haya ejército  y que la policía no tenga armas. 
Me gusta que todo el mundo sepa hablar inglés...
Me gusta que la ropa se seque en 3 ó 4 horas. 
Me gusta lo limpio que está el aire. 
Me gusta la gente extranjera que he encontrado aquí y cómo te arropan. 
Me gusta el salmón, lo bueno que está y lo barato que es. 
Me gusta la leche y la mantequilla, el skyr (yogur) y la repostería. 
Me gusta que no doblen las películas para poder verlas en el cine. 
Me gusta lo fácil que es aprenderse Reykjavík. 
 
Pero lo que más, lo que más, lo que más me gusta de Islandia, es Islandia...
 
Es una isla mágica, magnética, única, inexplicable... No me canso de admirar sus paisajes, sus cielos, sus noches y sus días. Los fenómenos atmosféricos y los cambios de luz. El alargamiento de los días, las auroras boreales en las heladas noches de invierno, los interminables días de verano... La soledad de los remotos rincones de la isla... Los volcanes y las montañas humenates. La sensación fabulosa de que eres el primer ser humano que pisa un trozo de tierra... Sentirte una hormiguita en el universo cuando observas un imponente glaciar, una cascada o un fiordo deshabitado por completo... Todo esto te hace olvidarte del resto del mundo, es como darle al pause en el tiempo, como si la tierra dejase de girar... 
La pureza del aire, que te permite ver con claridad una montaña que se encuentra a 200 kilómetros de distancia. El silencio, los pájaros y la extraña quietud del mar, que a veces es un espejo... 

Me gusta imaginarme a los primeros visitantes de la isla, aquellos vikingos de hace mil años, cuando vieron por primera vez la tierra echando humo, el geyser, o las murallas de columnas de basalto. 

¿Qué pensaron? 

14 abril 2009

Cosas buenas, cosas malas.


Como creo que he contado las cosas que más han llamado mi atención durante este tiempo, voy a dedicar esta entrada a algunas otras que no merecen mucha explicación...pequeños detalles... (seguro que luego me enrollo...)

Como tampoco quiero caer en el negativismo absoluto, contaré cosas buenas y malas, a pesar que desde España me piden que sea criticona... jejejejj...

Después de volver, y tras pasar dos semanas en mi casa, lo que más echo de menos es, en general, la alegría de la gente. Vas por la calle, estás en el súper, en el trabajo, en el bus, donde sea... y nadie sonríe. Cuando van dos personas juntas, puede que hablen, pero nunca están riendo. Todo el mundo es serio, cerrado, callado. Vas soltando sonrisas por ahí y nadie te las devuelve. Como es lógico, al final te cansas y te vuelves como ellos... 
Por esto, quiero hacer mención a aquella encuesta a nivel mundial, que publicaba que Islandia era el país con los habitantes más felices del mundo. Lo niego, una y mil veces. Una vez más, y como corroboran todos mis amigos extranjeros, se demuestra que es el país de las apariencias. Hasta tal punto que, por poner un ejemplo, hay miles de cohes de lujo a la venta, pero ninguno lleva un cartel de 'se vende', para que los vecinos no sepan que estás pasando un mal momento económico. Lo mismo pasa con las casas, es casi imposible ver un cartel de 'se vende'.
Como les pasa a los nuevos ricos, Islandia se ha convertido en un país más preocupado por lo que se vea desde fuera, que por solucionar sus problemas. Los islandeses, desde que comenzó la crisis, están tremendamente preocupados por la imagen que dan al exterior. Es un país que hace 50 años era tercermundista, y que en ese tiempo se ha puesto al nivel de cualquier país europeo... Es un nuevo rico..., y como tal se comporta. 
A nivel particular, pasa lo mismo. Le preguntaba a un conocido, en medio de una conversación, que de dónde eran sus padres, y al encontrarle reticente a contestarme, me sentí aún más intrigada, por lo que le insistí. Al final, me dijo que eran de los fiordos occidentales, la zona más remota de Islandia, y entonces entendí sus reticencias a contármelo: sus padres habían nacido y se habían criado en una cabaña hecha de tierra (en Islandia no hay madera, puesto que no hay árboles), y con el tejado de césped. Vivían de un puñado de ovejas y de pescar algo. Y le da vergüenza, al muy... Estoy hablando de un chico que ha estudiado en universidades de Estados Unidos, que ha viajado por todo el mundo, que habla 4 idiomas, que no se separa de su iPhone... y sus padres nacieron en una choza... Ahí está el problema de este país, en el gran salto que ha dado en sólo una generación. Me alegro por ellos, pero no han sabido asumirlo con naturalidad. Se avergüenzan de su pasado y sólo quieren demostrar que son europeos, que son fuertes, más bien invencibles. No se puede ser un imperio de 300mil habitantes, no se puede... Y de ahí la crisis brutal que están padeciendo. Creían ser un imperio mundial.
Otro síntoma del mundo de apariencias en el que viven, es que ha bajado el consumo, pero sólo en ciertos ámbitos. La gente compra menos en el súper, y cosas más baratas, compran menos ropa y ya no se venden coches... pero los restaurantes siguen llenos a rebosar, los bares los fines de semana no saben lo que es la crisis... Y todo, porque son los lugares donde la gente te ve. Hay que tener en cuenta que esto es un pueblo, que todo el mundo se conoce, hasta yo estoy harta de ver siempre a la misma gente en los mismos sitios. Y eso es lo que cuenta, que la gente te vea cenando, saliendo, tomando copas... Aunque luego tengas la nevera vacía... 
Es un país de gente racista y cerrada, pero ha crecido gracias a la inmigración, que como siempre, es mano de obra barata. Con esto de la crisis, muchos de ellos se están yendo, pues aunque tengan trabajo, el salario en coronas ya no es lo que era. A la gente de la calle este hecho le da igual, pero el gobierno se ha dado cuenta del problema que esto puede generar, y ha puesto en marcha una campaña de 'agradecimiento' hacia los extranjeros. En las paradas de autobuses se pueden ver carteles donde, en diferentes idiomas, Islandia agradece el enriquecimiento cultural (¿?), gastronómico y social que aportan los extranjeros. A buenas horas, dicen muchos polacos, tratados como chusma desde que empezaron a llegar, mientras hacen las maletas... Ya nadie quiere sus coronas. 
Por otro lado, el gobierno te impide sacar todos tus ahorros si te vas del país. Por supuesto, yo no voy a tener problema, pues la cantidad de dinero que tengo en el banco no es nada. Pero imagina que eres un extranjero, por ejemplo un polaco, que lleva varios años trabajando, y ha ahorrado una cantidad de dinero importante. Llega la crisis, no le merece la pena seguir trabajando aquí y quiere volver a su tierra para hacer algo con esos ahorros... Pues no puede, no. Es un auténtico corralito a la islandesa. Aquí se quedan sus millones hasta que el gobierno considere oportuno... 
Lo mismo está pasando con las coberturas sociales. Escribía sobre ello un norteamericano en la revista Iceland Review, de la que es periodista desde hace casi 10 años. Contaba en su penúltimo reportaje, (pues lo iban a despedir), que al ir a reclamar la cobertura del paro, se la habían denegado, por ser extracomunitario. Además, por no tener trabajo, le daban 3 meses para irse del país. Así, por las buenas... Él, con toda la razón, decía que no le habían puesto las mismas pegas cuando pagó durante esos años sus impuestos, entre los que se incluye un porcentaje para el desempleo. En el último de sus reportajes, contaba que se había tenido que casar al modo exprés con su novia islandesa, pues aunque renunciaba al paro, no iba a renunciar también a una década de vida en Islandia, ni a su novia, ni a su casa (pagada completamente). Yo sería incapaz de quedarme en un país que me ha tratado así, pero para gustos...

Como se ha hecho un poco larga esta entrada, y sólo he contado cosas malas (ya sabía yo que me iba a liar...), en el próximo contaré, lo prometo, sólo cosas buenas... 

08 marzo 2009

La pedagogía no sabe nadar...


Después de una semana de trabajo en Sólbúar, puedo hacer un pequeño balance...

El trabajo consiste, básicamente, en vigilar que los niños no se maten.

Siempre he sido muy crítica con la pedagogía y todos sus rollos, los que me conocen lo saben; pero como profe que soy, (o eso me considero humildemente, después de todo lo que he tenido que estudiar, y practicar con los más salvajes de cada centro), creo que lo de este país no tiene nombre...
El centro está dividido en varias salas, como ya expliqué. Cada día, un monitor está encargado de vigiliar una de ellas. Lo que hacen los monitores es, simplemente, coger un libro, sentarse en una silla y pegarse cuatro horas leyendo, y como mucho, pegando algún grito que otro a los niños cuando éstos se desmadran demasiado. El primer día, cuando ví esto, se me cayeron los palos del tambalillo...
Entiendo que es un centro de tiempo libre, y que no sería lógico poner a los niños a recibir clases, que para eso ya está el colegio. Pero no me cabe en la cabeza cómo se puede organizar una institución así y no dotarla de unos mínimos planteamientos didácticos. Se puede entretener a los niños de mil formas distintas, se pueden organizar juegos y actividades de muchos tipos y con diferentes finalidades...pero esta gente simplemente no hace nada con ellos. Dejan pasar las horas hasta que los padres vienen a recogerlos.
Veo a muchos niños aburrirse. Cuando llevan una hora o dos allí y ya han recorrido todas las salas, ya no saben dónde meterse, ni qué hacer. 
A mí me quema la sangre ver esto. Y me siento impotente porque tengo la barrera del idioma, y me es harto difícil comunicarme con los críos. Si puediera hablar con ellos, no me sentaría en una silla a ver pasar las horas...
El simple hecho de ponerse a hablar o a jugar con ellos es una actividad que los chavales agradecerían muchísimo. Y tampoco entiendo cómo puede una persona trabajar con niños y no tener la necesidad de hacer cosas con ellos. Como digo, si yo puediese hablar con ellos como lo hago en español, inventaría todo tipo de actividades para que no pasaran ni un minuto aburridos...
Así que, después de una semana leyendo, (en mi caso estudiando islandés, a ver si alcanzo un nivel que me permita explicarles algunas cosas a los niños y tener conversaciones básicas), el viernes fui al jefe y le dije que quiería hacer algo con ellos. Le planteé organizar un taller de manualidades, ya que lo del español veo que es imposible, dada la organización y las características del centro (y eso que se supone que me contrataron para eso). Le pareció muy bien la idea, y me dijo que los lunes podría hacerlo. Yo le contesté entonces que si era posible hacerlo más días, todos los que pudiera... y se quedó medio muerto. '¿Más días?' -me dijo- ¿pero tienes suficientes recursos como para hacer cosas más días a la semana?... En fin, yo no quería parecer una sabihonda, pero en esos momentos, me dieron ganas de decirle que no sólo yo, sino que cualquier adulto medianamente inteligente, sabría buscar recursos e ideas para hacer cosas con los críos, si hace falta, todos los días de la semana... Sólo con meterse en internet es suficiente. 
El final de la conversación fue que podía motar el taller de manualidades, pero que me esperase un par de semanas, pues los niños tienen programado ir a Idol, un programa de televisión parecido a un karaoke, donde los alumnos de un colegio van a cantar y gana el que mejor lo hace. Total, que los niños deben ensayar sus canciones en el Sing Star, y claro, tienen que centrarse en eso... :P  Nunca jamás hubiese esperado una respuesta así, jamás...

Así que mi sensación tras una semana de trabajo en Sólbúar es que me aburro...me aburro mucho. Para poder coger a una decena de niños, darles unas fotocopias y que coloreen, tengo que concertar una cita con el Papa de Roma...

Les falta imaginación. Pero mucha. Y les falta también iniciativa, ganas de hacer cosas, y también formación. Y una de las señales de esto, es que no hay en todo el centro una sola colección de juegos didácticos. No hay un solo ajedrez (se supone que el deporte nacional), ni dominó, ni puzzles, ni nada parecido. Hay Barbies, hay casitas de muñecas, coches de juguete, pelotas (con las que además, pueden hacer el bestia todo lo que quieran), una piscina de bolas, muñecos clics de playmobil, y una sala de pintura donde hay muchos materiales, pero donde nadie dirige a los niños para que hagan nada, por lo que entran, hacen un par de rayajos y cuando se aburren se van... 

Puede parecer un trabajo envidiable, pero cuando no haces nada, las horas se hacen interminables. Y estar 4 horas rodeada de críos gritando, dando balonazos, peleándose, llorando y subiéndose por las paredes...pues cansa mucho, y da muchos dolores de cabeza. Y es lógico que los crios hagan esto, pues yo me desespero por no hacer nada, pero es que ellos también. 

Ojalá me dejen hacer el taller todos los días de la semana, y al menos me sentiré útil...

Pero no me puedo quejar. Al menos, tengo trabajo...  :)  Y seguro que irá a mejor en cuanto pueda hablar con los chavales... Tengo ganas de entender qué es lo que me cuentan...jejeje...


27 febrero 2009

El demonio habla islandés...


El idioma islandés lo creó el mismísimo demonio...

Además de la pronunciación, que es tan enrevesada y complicada como un trabalenguas (ciertamente, a veces creo que me voy a tragar la lengua, y tengo que parar enmedio de una frase para poner todas las cosas de mi boca en su sitio); para hacerlo aún más difícil, tienen declinaciones... pero no como las del latín, difíciles de por sí, sino que además, le añaden a la palabra de por sí declinada, el artículo determinado (él, los, la, las, lo y los), que también se declina... Así, que sirva de ejemplo, una palabra como 'manzana' se puede decir de 16 formas diferentes, dependiendo del lugar que ocupe en la frase (complemento directo, indirecto, circunstancial...) y también del tipo de verbo que estés utilizando...
Total, que de nada sirve que aprendas una palabra si no aprendes su género y las mil formas de declinarla... Aquí tenéis el ejemplo de la manzana: 
EintalaFleirtala
án greinismeð greinián greinismeð greini
Nf.epliepliðNf.eplieplin
Þf.epliepliðÞf.eplieplin
Þgf.eplieplinuÞgf.eplumeplunum
Ef.epliseplisinsEf.eplaeplanna


En este caso, estamos hablando de un nombre común, que tiene su propio género (la manzana), pero si nos ponemos a hablar de un adjetivo, que pude tomar los tres géneros (masculino, femenino y neutro) entonces la cosa se multiplica y se multiplica hasta tener... 120 formas de decirla!!!!  No entiendo por qué, pues aún no me lo han explicado en clase (menos mal), pero podéis verlo en en siguiente enlace, donde viene declinada la palabra 'erfiður', que significa 'difícil'... No encontraba otra palabra mejor como ejemplo... :P  http://bin.arnastofnun.is/leit.php?q=erfiður

Ésta es una página donde introduces una palabra y te la da declinada en todas sus formas... Parece ser que hasta ellos la necesitan a veces...¡no me extraña!
De hecho, a veces voy a Ragnar a preguntarle alguna duda, y le cuesta contestarme... Y no le pido que me explique cosas de gramática, sino a que me diga cómo se dice una palabra en un determinado contexto, en una frase, y entonces empieza a murmurar, probando todas las declinaciones, hasta que una le cuadra más...y esa es la respuesta que me da. 
Pero lo más fuerte de todo, es que los nombres propios también se declinan, de 4 formas diferentes, por lo que, dependiendo de lo que estén diciendo en la frase, yo puedo ser Loli, Lolu, Lolur o Lölum... Y entonces te nombran y no te enteras... :P
Lo único que es más fácil que el español son los verbos, que aunque cada persona tiene su forma verbal, como en español, son más regulares, y aprendido uno, aprendidos todos... 
Presente del verbo hablar y del verbo decir:

Yo: Ég tala  - segja
Tú: þú talar - segjir
Él, ella, ello: Hann/Hún/það   talar - segjir
Nosotros: Við   tölum - segjum
Vosostros: þið  talið - segið
Ellos, ellas, elles: þeir/þær/þau   tala - segi

A lo mejor parece difícil, pero no lo es, y como digo, aprendido uno, ya te salen todos solos... Menos mal que tiene algo accesible...  :P
La pronunciación, como decía al principio, es de lo peor. Tienen sonidos imposibles, aspirados, y letras que es imposible de pronunciar una detrás de otra... 
Por ejemplo, toda palabra que empieza por 'h' seguido de consonante, se pronuncia como una 'k', pero muy fuerte:  'hvað' = 'kvaz', que significa 'qué'... Si no pronuncias la k con suficiente fuerza, no te entienden...
Una de las frases que más me cuesta es 'Af því að', que significa 'porque'. La letra þ se pronuncia como una zeta fuerte, mientras que la ð es una zeta suave. Así que intentad decirlo un poco rápido, pero bien pronunciado con todas sus letras...jejeje...Decir una zeta después de una efe, y después una uve, no es nada fácil...Me sale de todo menos lo correcto... :P
Aún así, poco a poco voy aprendiendo, y ya escribo frases largas, y entiendo casi todo lo escrito por las calles, pero lanzarse a hablar es otra historia. 
El lunes 9 empiezo con el segundo curso de islandés, donde dicen que ya te obligan a hablar mucho en clase...Eso va a ser una risa, porque si a mí me cuesta la pronunciación, hay algunos compañeros que realmente se ponen a sudar cuando tienen que leer algo, aquellos cuyos idiomes no tienen ni la R ni la Z, por elemplo... Ese, al menos, es un problema que como española, no tengo... :D
Además, creo que los niños me van a enseñar a mí más islandés que yo a ellos español... Estoy segura. 


20 febrero 2009

...y se abrió!


A las 11 de la mañana llamo a la puerta y me atiende un chico muy joven (unos 20 años), que me invita a pasar, a tomar café y a quitarme las botas, como siempre que entras en una casa, una escuela o incluso un hospital. 
No quiero café, ya estoy bastante nerviosa... 
Es muy afable y comienza a enseñarme las instalaciones: una cocina, un comedor, y varias salas de juegos: unas con mesas y sillas para hacer los deberes; otra con unos sofás y unas alfombras con cojines; otra llena de juguetes, juegos y libros de todo tipo; otra con una piscina de bolas; una sala de musica, con piano y equipo de música; y otra que llama 'listastofan' (la sala del arte), donde hay todo tipo de pinturas y materiales para pitar y dibujar y modelar... Todas las estancias están decoradas con pinturas en las paredes, hechas por los propios críos. Se está muy bien en este sitio...
Nos sentamos en uno de los sofás y comienza la entrevista. 
Aunque más que una entrevista, ha sido una proposición directa. No quería saber nada más de mí, sólo contarme cómo trabajan y qué es lo que hacen con los niños en este centro: 
Los niños que salen de la escuela que está justo al lado, y cuyos padres no están en casa en todo el día, vienen aquí directos y lo primero que hacen es comer. Después, hacen lo que quieren... El que quiere descansar un rato, se va a los sofás o a la alfombra. Quien no, pues puede hacer los deberes o ponerse a jugar directamente. Los monitores preparan actividades, que hacen los niños que quieren, y también les vigilan y les acompañan en todo momento. A las 5 de la tarde, los niños regresan a sus casas... 
Así que me propone trabajar con ellos. Me dice, en varias ocasiones (cosa que me deja muerta del todo), que está muy impresionado con mi currículum (ya ves tú...), y con mi preparación, y con el trabajo que he desarrollado en España cuando hacía lo de Servicios a la Comunidad. Me dice que aquí no existe nada parecido, y que estaría encantado de tenerme como compañera... 
Las palabras no me salen. Iba preparada para pelear por el puesto, incluso elaboré un guión con las cosas que debía decirle para convencerle... ¡Y no ha hecho falta en absoluto...! ¡Ni siquiera me ha dado la oportunidad de hacerlo! 
Finalmente, he tenido tiempo para decirle cuáles eran mis ideas, y le he dejado una memoria USB con una pequeña programación didáctica que desarrollé anoche para enseñarles español a los niños mediante el juego y las actividades de grupo. Eso ha sido el colofón, porque no se lo acababa de creer...Le ha ENCANTADO la idea, ha dicho que era una de las mejores ideas que había oido para hacer con los críos, y se ha quedado la memoria para verlo y enseñárselo a sus jefes y compañeros. Bueno, yo no cabía de gozo...es que no me lo acababa de creer...
Me ha acompañado a la puerta y con muchísima afabilidad, me ha despedido, diciéndome que la semana que viene me llamará pare decirme qué día empiezo, pero que seguramente será en el mes de marzo.

O sea, que tengo un trabajo que consiste en jugar con los críos, en español, de 1 a 5, de lunes a viernes, y hasta prinicpios de junio... 

Me pellizco y me pellizco para ver si estoy durmiendo...  :D